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EL DIARIO DE FRIDA KAHLO: UN INTIMO AUTORRETRATO (2� ED) CARLOS FUENTES, SARAH M. LOWE, RM VERLAG
Kahlo es la artista mejicana m�s reconocida internacionalmente, no s�lo por sus obras sino tambi�n por la leyenda que cre� en torno a su figura.
Hablar de ella es hablar de autobiograf�a pict�rica, donde desde la proyecci�n del dolor se convierte en autora de su propia imagen, de sus figuras. La corporalidad estigmatizada erige el sufrimiento del cuerpo que se transforma en objeto de lenguaje.
En sus obras intervienen una suma de elementos expresionistas y surrealistas, evidentes estos �ltimos por la inclusi�n de elementos fant�sticos, visiblemente introspectivos, por la libre utilizaci�n del espacio pict�rico y por la yuxtaposici�n de objetos incongruentes que le llev� a relacionarla con este movimiento. El resultado es una muestra claramente autobiogr�fica, donde representa fundamentalmente su experiencia personal, los aspectos m�s dolorosos de su vida, que transcurrieron, en gran parte, postrada en una cama. Su dolor, su cuerpo� se convierten en las aut�nticas fuentes de su arte.
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Magdalena Carmen Frida Kahlo Calder�n (Frida Kahlo), naci� un 6 de julio de 1907 en Coyoac�n (M�xico). Era la tercera de las cuatro hijas del matrimonio formado por Matilde Calder�n y Guillermo Kahlo, fot�grafo de profesi�n que lleg� a ser el primer fot�grafo oficial del patrimonio cultural nacional de M�xico.
Sobre su ni�ez Frida siempre la describi� maravillosa. A los seis a�os enferm� de poliomielitis y fue su padre, al que se sent�a muy unida, quien se ocup� especialmente de ella durante los nueve meses que estuvo convaleciente.
Fue con su padre, entusiasta pintor aficionado, quien la ense�o a utilizar la c�mara, a revelar fotos, a retocar y a colorear... experiencias que le ser�an muy �tiles para su pintura.
Un 17 de septiembre de 1925, poco después de haber subido al autobús de Coyoacán, Frida y su amigo de juventud Alejandro Gómez Arias sufrieron un accidente en el camino de la escuela a casa. La colisión del autobús con un tranvía provocó la muerte de varios viajeros. Kahlo resultó gravemente herida y los médicos dudaban que fuera a sobrevivir. Este suceso transformó completamente su vida. La desgracia le obligó a guardar cama durante muchos meses, inmovilizada por el uso de diversos corsés de escayola mientras padecía fuertes dolores en la columna y en el pie derecho. Para matar el aburrimiento y olvidar el dolor, comenzó a pintar:
"Creí tener energía suficiente para hacer cualquier cosa en lugar de estudiar para doctora. Sin prestar mucha atención, empecé a pintar".
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"Mi padre ten�a desde hac�a muchos a�os una caja de colores al �leo, unos pinceles dentro de una copa vieja y una paleta en un rinc�n de su tallercito de fotograf�a (�) Al estar tanto tiempo en cama, enferma, aprovech� la ocasi�n y se la ped�. Como un ni�o, a quien se le quita su juguete para d�rselo a un hermano enfermo, me la prest�. Mi mam� mand� hacer con un carpintero un caballete que pod�a acoplarse a la cama donde yo estaba, porque el corset de yeso no me dejaba sentar. As� comenc� a pintar mi primer cuadro, el retrato de una amiga m�a".
La cama fue cubierta con un baldaqu�n en cuyo lado inferior hab�a un espejo, de modo que Frida pod�a verse a s� misma y servirse de modelo. Este fue el comienzo de los numerosos autorretratos que constituyen la mayor�a de su obra y de los que hay, casi sin excepciones, en todas las fases de su creaci�n. Un g�nero sobre el que ella dir�a m�s tarde:
"Me retrato a m� misma porque paso mucho tiempo sola y porque soy el motivo que mejor conozco".
Los autorretratos la ayudaron a hacerse una idea de su propia persona y a crearla de nuevo tanto en el arte como en la vida, al objeto de encontrar una nueva identidad. Esto podr�a aclarar por qu� los autorretratos acusan diferencias tan minimales. Casi siempre con el mismo rostro m�scara, que apenas deja entrever expresiones de sentimientos o estados de �nimo, la artista mira de frente al espectador. Sus ojos, cubiertos por las cejas oscuras, sorprendentemente en�rgicas, que se unen sobre el nacimiento de la nariz como alas de p�jaro, impresionan por su expresividad.
Para expresar sus fantas�as y sentimientos, desarroll� un lenguaje pict�rico con vocabulario y sintaxis propios. Utiliz� s�mbolos que han de ser descifrados. Su mensaje no es herm�tico; las obras han de entenderse como res�menes metaf�ricos de experiencias concretas. El fant�stico mundo de im�genes que llena los trabajos de Frida Kahlo se remonta, sobre todo, al arte popular mexicano y a la cultura precolombina.
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Adem�s, se vali� de los retablos populares, de las representaciones de m�rtires y santos, tan arraigados en las creencias populares. Ech� mano de tradiciones que todav�a hoy viven en la cotidianidad mexicana, tradiciones que resultan surreales a los europeos. Si bien muchos de sus trabajos contienen elementos surreales y fant�sticos, no han de ser calificados de surrealistas, pues en ninguno de ellos se alej� la artista por completo de la realidad. Sus mensajes no son nunca intrascendentes o il�gicos. En ellos se funden, como en tantas obras de arte mexicanas, realidad y fantas�a como componentes de la misma realidad.
Hacia finales de 1927 se hab�a restablecido hasta tal punto que pod�a volver a llevar una vida "normal". Germ�n de Campo, uno de sus amigos de la �poca escolar, la introdujo a principios de 1928 en un c�rculo de gente joven entorno al comunista cubano Julio Antonio Mella. Mella, que viv�a exiliado en M�xico, estaba emparejado con la fot�grafa Tina Modotti, a su vez en contacto con artistas progresistas.
Por medio de ella conoci� Frida a Diego Rivera. En 1922, tuvo la ocasi�n de observarlo mientras realizaba su primer mural en el Anfiteatro Sim�n Bolivar. Admiradora de su obra y su persona, realiz� una visita al artista para mostrarle sus propios trabajos y conocer su opini�n sobre los mismos.
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Su obra impresion� a Rivera que lleg� a decir:
"Los lienzos revelaban una desacostumbrada fuerza expresiva, una exposici�n precisa de los caracteres y aut�ntica seriedad. (�) Pose�an una franqueza fundamental y una personalidad art�stica propia. Transmit�an una sensualidad vital enriquecida mediante una cruel, si bien sensible, capacidad de observaci�n. Para m� era evidente que ten�a ante m� a una verdadera artista".
Diego Rivera la anim� a continuar con la pintura y fue, a partir de entonces, invitado frecuentemente en casa de los Kahlo, cuando surgi� la relaci�n sentimental entre ambos. Frida se convierte en miembro del Partido Comunista de M�xico (PCM), apoyando la lucha de clases armada del pueblo mexicano.
El 21 de agosto de 1929 se casa con Diego Rivera, 21 a�os mayor que ella. El influjo ideol�gico de Diego sobre Frida se hace patente en su trabajo, adhiri�ndose al grupo de artistas e intelectuales que abogaban por un arte aut�ctono mexicano. El "mexicanismo" iba a ser expresado sobre todo en la pintura mural de matiz educativo, especialmente apoyada por el estado con el fin de hacer asequible la historia nacional a un gran n�mero de analfabetos y por otro lado, hab�a que revalorizar los elementos del arte popular mexicano e incluirlos en el concepto de tal manera que los objetos del arte popular no fueran �nicamente extra�dos de su contexto y ser integrados, igualmente, en las obras creadas por los artistas mexicanos.
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La obra de Frida exhibe estos influjos que se pueden observar en sus retratos con sencillos ropajes, pendientes coloniales o esos collares de jade que bien remiten a las influencias culturales precolombinas y coloniales. De igual modo, lo apreciamos en el uso de zonas de color amplias y sencillas, plasmadas en un estilo deliberadamente ingenuo y con ciertos retazos metaf�ricos, a los que se le suma la t�cnica y temas extra�dos del arte popular de su pa�s.
A comienzos de 1930 sufre su primer aborto provocado, a causa de la desfavorable presentaci�n de la extremidad p�lvica que hab�a padecido despu�s del grave accidente que sufri� a�os antes. A finales de ese a�o, Rivera obtiene el cargo de pintar murales para el San Francisco Stock Exchange y la California School of Fine Arts por lo que la pareja se traslada en noviembre a Estados Unidos. All� conocer�a al m�dico el Dr. Eloesser, en quien depositar�a toda su confianza convirti�ndose en su consejero m�dico hasta su muerte. Durante estos a�os aumentan los dolores y la deformaci�n de la pierna derecha y quedando embarazada por segunda vez para sufrir, desgraciadamente, otro nuevo aborto. Durante los trece d�as en el hospital la artista empieza a plasmar la traum�tica experiencia del aborto en un dibujo a l�piz. Este le servir�a m�s tarde como esbozo para el �leo "Henri Ford Hospital".
En 1933, una vez finalizado el mural, la pareja Rivera-Kahlo abandona Detroit para trasladarse a Nueva York por un nuevo encargo de Rivera. Tras la estancia de casi tres a�os en Estados Unidos, Frida empieza a sentir nostalgia por M�xico. Ya en 1932 hab�a reflejado en su obra "Autorretrato en la frontera entre M�xico y Estados Unidos" la a�oranza que sent�a hacia su tierra.
En 1935 realiz� �nicamente dos trabajos, de los que "Unos cuantos piquetitos" destaca por su sangrienta exposici�n. Se trataba de la traducci�n pict�rica de un reportaje period�stico sobre el asesinato por celos de una mujer. Ante esta historia de fondo parece muy probable que refleje el estado ps�quico de la artista al descubrir la relaci�n que Rivera manten�a con su hermana Cristina. A mediados de ese a�o, 1935, se va con dos amigas a Nueva York huyendo de la grave situaci�n con su marido para regresar a finales del mismo a�o, tras la ruptura de �ste con su hermana. Los esp�ritus se hab�an calmado, sin que ello implicara que Rivera fuera a renunciar a sus aventuras extramatrimoniales. Tambi�n Frida, por su parte, comienza a cultivar relaciones con otros hombres y, especialmente en los �ltimos a�os, tambi�n con mujeres.
El 9 de enero de 1937 arribaron Natalia Sedova y Trotski al puerto de Tampico, donde fueron recibidos por Frida Kahlo. La artista puso a su disposici�n la "Casa Azul" de la familia Kahlo en Coyoac�n, donde los Trotski habitaron hasta abril de 1939. Las dos parejas pasaban muchas horas juntos, y entre Trosski y Frida surgi� una corta pero intensa historia de amor que termin� en julio de 1937.
En diciembre de 1933, la pareja regresa a M�xico. Dado que durante el �ltimo a�os en USA apenas hab�a trabajado, ahora, de vuelta a su a�orada tierra familiar, era de esperar que Frida se dispusiera a trabajar a fondo en su pintura. Pero problemas de salud le obligaron a nuevas estancias en el hospital y, adem�s, tuvo que someterse a la interrupci�n de un nuevo embarazo.
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En 1938 contactar�a con Andr� Breton, que viaj� a M�xico a pasar una larga temporada en la casa de la pareja Kahlo-Rivera. Breton, una de las figuras l�deres del Surrealismo, hab�a sido enviado a M�xico por el Ministerio de Asuntos Exteriores franc�s para sostener conferencias. Tambi�n simpatizaba con la Liga Trotskista. Para �l M�xico era la esencia del surrealismo, e interpretaba los trabajos de Frida tambi�n como surrealistas. Si bien la propia Kahlo dec�a claramente
"Yo no pinto sue�os... pinto mi realidad"
Gracias al contacto con Breton tuvo, en el mismo a�o, su primera exposici�n en el extranjero. La diferencia entre su arte y el de los surrealistas fue apreciada por Bretram D. Wolfe tras esta exposici�n y que public� en la revista "Vogue":
"Aunque Breton (�) le dijera que ella es una surrealista, no fue siguiendo los m�todos de esta escuela que ella logr� con su estilo (�) Completamente libre de los s�mbolos freudianos y de la filosof�a que parece poseer a los surrealistas, su estilo es una especie de surrealismo "ingenuo" que ella cre� para s� misma (�) Mientras que el Surrealismo oficial se ocupa de algo as� como sue�os, pesadillas y s�mbolos neur�ticos, en la variante de madame Rivera dominan el ingenio y el humor".
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En octubre � noviembre tendr� lugar, con gran �xito, la primera exposici�n individual de Frida en la Galer�a de Julien Levy, en Nueva York. Dado que Frida no hab�a pintado nunca pensando en el p�blico, le costaba entender que otros pudieran tener inter�s por sus cuadros. Durante este viaje que realiz� sola a Estados Unidos, parece ser que la hizo disfrutar bastante a nivel personal. Aunque no exist�an indicios, se sospecha que Frida durante esa �poca se hab�a separado de Diego Rivera. Con desenvoltura filtreaba con sus admiradores e inici� una �ntima y apasionada relaci�n amorosa con el fot�grafo Nickolas Muray.
De este viaje, la artista obtuvo encargos de algunos de los visitantes que frecuentaron su exposici�n como el de Clare Boothe Luce, la editora de la revista de moda "Vanity Fair" que le pidi� un retrato sobre su amiga Dorothy Hale, una actriz, amiga suya, que se hab�a suicidado en octubre de 1938, arroj�ndose desde una ventana muy alta del edificio Hampshire House. As� surgi� el cuadro "El suicidio de Dorothy Hale". Frida retuvo la escena en diferentes fases de la ca�da, como en una fotograf�a expuesta varias veces, y expuso el cad�ver sobre una llanura a modo de escenario, separada del rascacielos y situada en primer plano.
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En enero de 1939, la artista embarca con destino a Par�s. Andr� Breton quer�a organizar una exposici�n en Par�s a principios de a�o. A su llegada a Par�s, Frida se encontr� con que Breton todav�a no se hab�a tomado las molestias en cumplir su promesa. Los cuadros estaban retenidos en la aduana, y faltaba a�n una galer�a apropiada. Fue con la ayuda de Marcel Duchamp quien, seg�n Frida Kahlo, consigui� llevar a cabo los preliminares necesarios para la exposici�n. El 10 de marzo de 1939 fue inaugurada la exposici�n "Mexique" en la galer�a Renou-Colle, conocida por su especializaci�n en pintura surrealista. Si el comienzo de su estancia no fue muy afortunada, el resto de los d�as no fueron mejores. La exposici�n, llevada a cabo en el trasfondo de la amenazante situaci�n de guerra, no constituy� ning�n �xito financiero, aunque s� una cr�tica muy positiva por la revista "La Fleche", y el museo del Louvre compr� uno de los cuadros, el "Autorretrato", siendo �sta la primera obra de un artista mexicano de este siglo en entrar en el museo.
Tras clausurarse la exposici�n, Frida regresa a M�xico. Cada vez m�s alejada de Rivera, en el verano de 1939 abandona la casa com�n en San �ngel retir�ndose a su casa paterna de Coyoac�n. En el oto�o siguiente se iniciaron los tr�mites para el divorcio, que se consum� el 6 de noviembre de 1939.
El autorretrato "Las dos Fridas" muestra una Frida compuesta por dos personalidades, fue terminado poco despu�s del divorcio. En este cuadro reflej� la separaci�n y la crisis matrimonial. La parte de su persona admirada y amada por Rivera, la Frida mexicana con traje de Tehuana, sostiene en la mano un amuleto con el retrato de su marido cuando era ni�o. A su lado est� sentada su otro ego, una Frida cuyo vestido de encaje le hace parecer europea. Los corazones desnudos de ambas est�n unidos mediante una arteria. Con la p�rdida de su amado, la Frida europea perdi� tambi�n una parte de s� misma. Del corte en la arteria brota sangre, que a duras penas es contenida por una pinza de cirujano. La Frida desairada amenaza con desangrarse.
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Durante esta �poca de soledad, traba Frida muy intensamente. Puesto que no quer�a aceptar el apoyo econ�mico de Rivera, intentaba ganarse su sustento con la pintura. La nueva independencia de la artista es tambi�n rematizada en el "Autorretrato con pelo cortado". En lugar de con un atuendo femenino, como en la mayor�a de sus retratos, la encontramos aqu� vestida con amplio y oscuro traje de caballero. Los largos cabellos acaban de ser cortados con una tijera que a�n se encuentra en sus manos. Una de las trenzas reposa sobre su muslo, el resto de los mechones se enredan entre s�, como si tuvieran vida propia, sobre el suelo de toda la habitaci�n, alrededor de las patas y traviesas de las sillas. El verso de una canci�n escrito en la parte superior revela la raz�n del hecho: "Mira que si te quise, fue por el pelo. Ahora que est�s pelona, ya no te quiero". Frida que, como en el verso, se sent�a amada s�lo gracias a sus atributos femeninos, decidi� deshacerse de ellos y deponer la imagen femenina que de ella se esperaba. Se desembaraz� de su pelo, atributo de belleza femenina como ya hab�a hecho en 1934/1935 despu�s de su separaci�n de Rivera.
A finales de 1939 reaparecieron con m�s intensidad los dolores de la columna y, un hongo en la mano derecha, vino a empeorar la situaci�n. Por consejo del Dr. Eloesser, viaj� en septiembre de 1940 a San Francisco para someterse a tratamiento. Como agradecimiento por la terapia, que logr� estabilizar su estado de salud, pint� para �l el "Autorretrato dedicado al Dr. Eloesser".
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Diego de rivera tambi�n se encontraba en San Francisco por esta �poca. Ten�a el encargo de pintar un mural para la "Golden Gate International Exposition". Cuando en diciembre propuso a Frida casarse de nuevo, �sta acept� enseguida. La separaci�n hab�a tenido malas consecuencias para ambos. El 8 de diciembre de 1940, el d�a del cumplea�os del pintor, se celebr� su segundo contrato matrimonial.
Poco despu�s regres� la artista a M�xico. Rivera la sigui� en febrero de 1941, una vez terminado su encargo, y se instal� con ella en la "Casa Azul" de Coyoac�n. La relaci�n de los esposos hab�a cambiado. Frida hab�a ganado seguridad en s� misma, independencia econ�mica y sexual, y era una pintora reconocida.
En 1942, la antigua Escuela de Escultura dependiente del Ministerio de Cultura, fue transformada en Academia de Arte para pintura pl�stica. Los alumnos la bautizaron "La Esmeralda". Veinte artistas fueron incorporados al personal docente, entre ellos Frida Kahlo a partir de 1943. Dirig�a una clase de pintura en sus doce horas semanales de docencia. El m�todo poco ortodoxo de Frida Kahlo sorprendi� a muchos de sus alumnos. No tutelaba a sus alumnos, sino que estimulaba su propio desarrollo y autocr�tica. Comentaba los trabajos, pero nunca atacaba directamente el proceso creativo.
Pasados unos meses, Frida se vio obligada por su mal estado de salud a dar sus clases en su casa de Coyoac�n. Continuos dolores en la espalda y en el pie la imposibilitaban poder ir a la escuela. Ten�a que llevar un cors� de acero que reflej� en su obra de 1944 "La columna rota". Su tronco erguido, abierto por el medio, parece sostenido �nicamente por el cors�. Sustituyendo la columna herida de la artista, aparece una columna j�nica rota en m�ltiples puntos. Sobre su rostro r�gido, inm�vil, corren las l�grimas.
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En septiembre de 1946 fue galardonada con el Premio Nacional de Pintura con su obra "Mois�s". Aunque fuertemente debilitada por la operaci�n sufrida en la columna en junio de ese a�o, la artista estuvo presente en la entrega de premios y recogi� su galard�n llena de orgullo.
Le hab�an aconsejado ponerse en manos de un especialista de Nueva York que podr�a reforzar su columna vertebral. Fue nuevamente intervenida y poco despu�s de la operaci�n representar�a "�rbol de la esperanza mantente firme".
En 1948, se adhiere al de nuevo al Partido Comunista de M�xico (PCM). A finales de estos a�os cuarenta su salud empeora notablemente. En 1950 fue enviada por nueve meses al hospital ABC de Ciudad de M�xico. A causa de insuficiencia circulatoria en la pierna derecha, cuatros dedos del pie tuvieron que ser amputados. Tras la nueva operaci�n padece una infecci�n que hac�a inviable una nueva intervenci�n en la columna. No fue hasta la sexta operaci�n (de un total de siete), que la pintora volv�a a estar en condiciones de trabajar de cuatro a cinco horas al d�a. Sobre la cama fue instalado un caballete especial que le permit�a pintar acostada.
Frida Kahlo pod�a hacer a pie �nicamente cortas distancias, y ello s�lo con la ayuda de un bast�n o de muletas. Acostumbraba a pintar en la cama y, cuando se sent�a lo bastante bien, tambi�n en el estudio o en el jard�n. En los �ltimos a�os de su vida realiz� pocos retratos. Pintaba casi exclusivamente naturalezas muertas. Si la pintura de Frida se caracterizaba, hacia 1951, por una ejecuci�n t�cnicamente cuidadosa, una forma de pintar casi miniaturista, en los �ltimos a�os, cada vez m�s, se reflejaba su mal estado de salud tambi�n en sus obras. No pod�a trabajar sin analg�sicos, sin el consumo de drogas y es, probablemente, la causa de que su pincelada se torne cada vez m�s suelta, evasiva, incluso se podr�a decir, m�s descuidada.
En 1954, el a�o de su muerte, por temporadas se ve�a imposibilitada de pintar. En los �ltimos d�as; antes de su muerte, intent� pintar un peque�o paisaje con autorretrato para Diego, pero s�lo qued� manchado.
Gravemente enferma de infecci�n pulmonar, Frida Kahlo falleci� en la noche del 13 de julio de 1954, siete d�as despu�s de su 47 cumplea�os. Una embolia pulmonar fue la causa de su muerte. Con las palabras "siento que ya pronto te voy a abandonar" hab�a hecho la noche anterior un regalo a su marido con motivo de las bodas de plata, el 21 de agosto. Las ideas de suicidio que la artista recogi� en su diario hacen pensar en una muerte voluntaria. En la �ltima entrada se puede leer:
"Espero alegre la salida... y espero no volver jam�s... Frida"
Hasta la tarde del 14 de julio le hab�an rendido los �ltimos honores. Seguida de una multitudinaria procesi�n, su cuerpo fue llevado a trav�s de la ciudad hasta el crematorio. All�, despu�s de varios discursos de duelo, fue incinerada, seg�n su propio deseo, entre canciones
Sus cenizas se encuentran hoy en d�a en un jarr�n precolombino en la "Casa Azul" que donado por Diego Rivera, fue inaugurado el 12 de julio de 1958 como el Museo de la "Casa Azul", conservando vivo, desde entonces, el recuerdo de la extraordinaria personalidad de Frida Kahlo.
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