Santiago Rusiñol vivió entre dos siglos. En su viaje a París en 1888 alquiló una habitación justo encima de el Moulin de la Galette, junto a sus amigos el escultor Clarasó y el pintor Ramón Casas, un club nocturno que atrajo la vanguardia parisina de la época ( (79, Rue Lepic, Montmatre). Allí se rodeó de la bohemia y conoció a genios como Eric Satie, Degas…
A su regreso a España desarrolló una maravillosa forma de plasmar paisajes con coloridos asombrosos, capaz de transmitir la temperatura de sus rincones.
Esperamos que disfrutéis de sus cuadros como nosotros