Visita nuestra Galer�a

Comparte este artículo en tu red Twitter Comparte este artículo en tu red Facebook Comparte este artículo en tu red Google Enviar '' a Meneame.net

Directorio de Arte

�ndice sitemap avanzada


Libros
    (pincha en la imagen si quieres comprar)


      LEONARDO DA VINCI TUCKER GRENSHAW
    • 260 p�gs.
    • LUNWERG
    • Espa�ol, 2011

      LEONARDO: CATALOGO COMPLETO PIETRO MARANI
    • 160 p�gs.
    • AKAL
    • Espa�ol, 1992

      DA VINCI DESCODIFICADO MICHAEL J. GELB
    • 256 p�gs.
    • PUNTO DE LECTURA
    • Espa�ol, 2006

      EL CODIGO DA VINCI DAN BROWN
    • 656 p�gs.
    • PLANETA
    • Espa�ol, 2010

      LEONARDO DA VINCI 2-T: UN HOMBRE DE CIENCIA EUGENIO MUNTZ
    • EDIMAT
    • Espa�ol, 2007

      LEONARDO ANATOMIA Y VUELO TIKAL
    • 252 p�gs.
    • Espa�ol, 2010

      LA CENA SECRETA JAVIER SIERRA
    • 306 p�gs.
    • DEBOLSILLO
    • Espa�ol, 2005

      EL RENACIMIENTO ITALIANO SCALA GROUP
    • 600 p�gs.
    • Espa�ol, 2009

      ENTRENA TU MENTE PARA SER UN GENIO JOHN WOODWARD
    • 192 p�gs.
    • EDEBE
    • Espa�ol, 2010

      LEONARDO: ESE GENIO GUIDO VISCONTI
    • 40 p�gs.
    • TUSCANIA ED
    • Espa�ol, 2002













Bienvenidos a Repro-Arte
Apuntes de Historia del Arte

CUADROS Y FRESCOS DE LEONARDO DA VINCI

Florencia, 1452-Turena(Francia), 1519


Leonardo di ser Piero da Vinci, conocido como Leonardo da Vinci, prototipo del hombre renacentista, se sumergi� tanto en el arte, como en el pensamiento, en la ciencia y en la tecnolog�a anatomista, arquitecto, artista, bot�nico, cient�fico, escritor, escultor, fil�sofo, ingeniero, inventor, m�sico, poeta y urbanista). En Leonardo confluye la aspiraci�n en el Quattocento de unir teor�a y pr�ctica. Se alej� de la belleza ideal, defendiendo la imitaci�n de la naturaleza con fidelidad, acerc�ndose incluso a personajes grotescos y c�micos.

Formado en el taller florentino de Verrocchio (pintor, escultor y orfebre cuatrocentista), vive la influencia del ambiente neoplat�nico de la corte de los M�dicis. En su etapa florentina investiga sobre los valores de la luz y la atm�sfera. Se da cuenta de que la atm�sfera no es transparente, sino que vibra, tiene color y densidad propias. Estas propiedades atmosf�ricas contribuyen a variar el volumen y el color de los objetos integr�ndolos y uni�ndolos con el medio en el que se ubican. Fue el primero que llen� de aire sus cuadros, haciendo los objetos lejanos menos n�tidos y ligeramente azulados.

La importancia que da a la observaci�n de los fen�menos y a la percepci�n del mundo a trav�s de los sentidos, supone una verdadera culminaci�n de las experiencias renacentistas sobre la naturaleza y el hombre que, en realidad, pone el fundamento de la ciencia moderna. En su Tratado de la Pintura escribe:

�Las verdaderas ciencias son aquellas que la experiencia ha infundido a trav�s de los sentidos (�), para llegar sucesivamente, y por v�a de consecuencia cierta, hasta el final, como se demuestra en las primeras matem�ticas, o sea, n�mero y medida, (�), sin embargo las ciencias que no han nacido de la experiencia, madre de toda certeza, y que no concluyen con una experiencia conocida, cuyo origen no pasa por alguno de los cinco sentidos, son vanas y est�n llenas de errores.�

Con este texto se ejemplifica las dos etapas formativas de Leonardo. Una primera, en la que su visi�n de la naturaleza est� dominada por la raz�n matem�tica, la perspectiva, la simetr�a y la proporci�n; y una segunda, en la que la experiencia concreta define, matiza y corrige el conocimiento te�rico, legando as� al equilibrio entre pensamiento (teor�a) y acci�n (pr�ctica).



�Desear�as tener una copia pintada a mano de una de estas obras o hacer un regalo especial?

Es tan sencillo como contactar con nosotros

(pincha en la imagen para ampliar)






La importancia que concede a los sentidos (como pintor, al de la vista sobre todo), sus extraordinarias dotes de observaci�n y el valor que concede a las propiedades atmosf�ricas, le llevan progresivamente a una interpretaci�n particular sobre la filosof�a y las teor�as plat�nicas, que le suponen el enfrentamiento con la tesis del c�rculo neoplat�nico de Florencia, y especialmente con Botticelli.

En obras como �La Anunciaci�n�, se observa el momento de transici�n. A�n no abandona del todo los t�picos representativos del Quattrocento, pero en su figura de la Virgen, la luz se funde, gracias al sfumato. �l fue el inventor del sfumato una t�cnica, a base de aumentar varias capas de pintura extremadamente delicadas, que produc�a contornos m�s vaporosos e imprecisos, as� como un aspecto de vaguedad y lejan�a.

Su �ltima obra del per�odo florentino es �La Adoraci�n de los Magos�, obra inacabada, en la que, gracias a la estricta ordenaci�n que la perspectiva monofocal, permite una amalgama y confusi�n de personajes agitados y en continuo movimiento que no alteran la unidad del conjunto. En estos momentos, Leonardo rompe bruscamente con el c�rculo neoplat�nico florentino rechazando sus ideas esteticistas y su espiritualismo abstracto, cuyo m�ximo exponente era Botticelli. El arte de Leonardo no es aceptado en Florencia, por lo que ofrece sus servicios de t�cnico, ingeniero y cient�fico a la corte milanesa de los Sforza.

En Mil�n trabaja y profundiza en el conocimiento de las ciencias naturales, la anatom�a, la ingenier�a hidr�ulica, la m�sica y el urbanismo, realizando descubrimientos extraordinarios en todos los campos, los cuales le valdr�n, merecidamente, la fama de hombre universal.

Para �l, el arte es un proceso de conocimiento y de investigaci�n m�s. A partir de �l, el dibujo se utiliza como instrumento gr�fico para ilustrar los tratados de otras ciencias. Tambi�n es Leonardo el primero en separar claramente la metodolog�a del arte, de las metodolog�as de las otras ciencias.

�La �ltima Cena�, fresco que realiz� entre 1495-1497, para el refectorio del convento dominico de Santa Maria delle Grazie. No es un fresco tradicional, sino un mural ejecutado al temple y �leo sobre dos capas de preparaci�n de yeso extendidas sobre enlucido. Mide 460 cm. de alto por 880 cm. de ancho. Muchos expertos e historiadores del arte la consideran como una de las mejores obras pict�ricas del mundo. Sin embargo, el empleo experimental del �leo sobre yeso seco provoc� problemas t�cnicos que condujeron a su r�pido deterioro hacia el a�o 1500 lo cual provoc� numerosas restauraciones. Desde 1726 se llevaron a cabo intentos fallidos de restauraci�n y conservaci�n.

Por otra parte, �La virgen de las Rocas�, constituye uno de sus cuadros m�s herm�ticos. El primer plano se configura en torno a la virgen, el �ngel y los ni�os Juan el Bautista y Jes�s, en una naturaleza detallista al estilo de los maestros flamencos. El fondo lo dominan las rocas, la caverna y el paisaje brumoso y marino. El sfumato permite la perfecta integraci�n de todas las formas. Sin embargo, existen dos focos luminosos: el del fondo, que unifica el cielo y la abertura de la cueva, y el que ilumina a las figuras del primer plano. La caverna fascina a Leonardo como cient�fico, pero tambi�n como fil�sofo y poeta. En esta obra, lo bello para �l, ya no es algo concreto y definido por estrictos c�nones geom�tricos, sino algo en perpetuo y continuo movimiento, como la propia naturaleza.

DIBUJOS DE LEONARDO DA VINCI



�Desear�as tener una copia pintada a mano de una de estas obras o hacer un regalo especial?

Es tan sencillo como contactar con nosotros

(pincha en la imagen para ampliar)





En 1499, Leonardo regresa a Florencia y m�s tarde trabaja para el rey Francisco I de Francia a cuyo servicio muere.

El mismo concepto de la belleza se encuentra en su obra �La Virgen, santa Ana y el Ni�o�, pero donde tal vez culmina la po�tica pante�sta de Leonardo y su profundizaci�n psicol�gica es en un retrato: �La Gioconda�. En esta pintura crea el prototipo m�s importante de retrato, La grandeza y serenidad que este personaje irradia procede, no tanto de su importancia social ni de la riqueza de los vestidos y adornos, sino de su profundidad an�mica, de su propia intimidad psicol�gica que parece moldear su presencia f�sica y, al mismo tiempo, desintegrarse en la naturaleza envolvente, sin que por ello pierda su propia identidad. En esta obra, lo universal y lo particular se conjuntan en una simbiosis perfecta. La naturaleza aparece de nuevo en continuo movimiento en el paisaje que sirve de fondo: r�os que fluyen, brumas y vapores, rocas deshilachadas, juegos de luces y vibraciones de colores. Nada hay permanente, todo est� en todo, fundi�ndose y transmut�ndose. En este continuo ser y no ser, hacerse y deshacerse, estriba la belleza. La mujer se integra y forma parte de lo que parece no ser otra cosa que el fondo. Su sonrisa s�lo expresa el propio sentimiento del ser humano en perfecto equilibrio con la naturaleza.

Leonardo, el primer artista que no abogaba por una vuelta a los modelos cl�sicos de la Antig�edad y que rompi� la tradici�n del Quattrocento florentino, inaugurando el camino del arte del siglo XVI, fallecer�a el 2 de mayo de 1519, en el Castillo de Clos-Luc� (Turena, Francia), a la edad de 67 a�os. Seg�n su �ltima voluntad, sesenta mendigos siguieron su s�quito y fue enterrado en la capilla de san Huberto del Castillo de Amboise en Francia.









Repro-Arte ©