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El pintor franc�s �scar-Claude Monet es uno de los pintores m�s representativos del estilo impresionista, al que dedic� la mayor parte de de su carrera art�stica.
Monet como otros tantos j�venes pintores del momento (Renoir, Pisarro, C�zanne o Degas) sol�an reunirse en el Caf� de Guerbois en Par�s, en torno a la figura de Edouard Manet (reconocido por la influencia que ejerci� sobre los iniciadores del impresionismo), a fijar sus ideas sobre pintura y los caminos que pl�stica y art�sticamente conven�a seguir.
En 1874 se da a conocer por primera vez el movimiento impresionista, mediante una exposici�n de estos pintores en el estudio del fot�grafo Nadar. El cuadro de Monet �Impresi�n: sol naciente�, sirve de pretexto para que un cr�tico, ir�nica y despectivamente, los bautice con el nombre de impresionistas.
Los pintores relacionados con el impresionismo defend�an la pintura al aire libre frente al trabajo en el estudio, lo que les obligaba a una r�pida ejecuci�n y a la utilizaci�n de peque�os formatos para conseguir la impresi�n de un momento fugaz e irrepetible. Rechazaron el color negro y el modelado. Las sombras siempre eran de colores, la pincelada suelta, los contornos de las im�genes no los proporcionaban las l�neas sino el color, es m�s, los objetos quedaban plasmados en funci�n de la luz y del ambiente que modificaban tanto su forma como su color. No abandonaron la perspectiva tradicional, aunque la modificaron con nuevos procedimientos que introduc�an ins�litas alteraciones significativas. Exploraron, igualmente, los temas cotidianos y los banales: escenas de caf�, urbanas, nocturnas, paisajes o bodegones o simples an�cdotas de la vida moderna. Con frecuencia varios pintores, como es el caso de Monet, realizaban series sobre un mismo objetivo iluminado a diferentes horas del d�a. Este fue el camino que posibilit� el ensimismamiento en los problemas formales, espaciales y de color que tendr�an importantes consecuencias para el arte posterior.
Uno de los objetivos de Monet era fijar la inmediatez de la sensaci�n visual. Para ello escogi� los motivos acu�ticos, pintando a las orillas del Sena y en Argenteuil -donde instalar�a su estudio en una simple barca- para reflejar los efectos de la luz sobre el agua.
Para Monet, el color ser� el protagonista indiscutible. La l�nea se ha disuelto a favor de la mancha, de las pinceladas cortas y en�rgicas que yuxtaponen los colores seg�n las leyes de la simultaneidad. Los objetos y los reflejos son tratados con la misma contundencia. La solidez del reflejo expresa nuestra forma de percibir; la sensaci�n visual sin ning�n tipo de ordenaci�n intelectual nos dice que el color del reflejo es tan s�lido como el objeto mismo.
Su preocupaci�n por las variaciones luminosas seg�n la hora del d�a le lleva a ejecutar, como hemos mencionado anteriormente, varios cuadros simult�neamente sobre el mismo motivo: �La catedral de Rouen�, donde al igual que ocurre en �Las ninfeas� y en �Estudios de agua�, las formas parecen disolverse totalmente en un torbellino de colores y efectos crom�ticos que parecen anunciar el esp�ritu abstracto.
En sus �ltimos a�os Monet destruy� por cuenta propia varias de sus pinturas, ya que no quer�a que sus obras a�n sin terminar, bocetos, borradores� entraran en el mercado del arte, como en efecto ocurri� despu�s de su muerte. Finalmente, el 5 de diciembre de 1926, a la edad de 86 a�os, morir�a en el que fue su �ltimo y m�s bello refugio, Giverny.
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